MARIO ORTEGA

«Creo que, en este sector, la colaboración aporta mucho más que la competencia. La unión, en este caso, sí hace la fuerza.»

DISEÑADOR GRÁFICO Y CREADOR DE CONTENIDO

Mario Ortega (Valladolid, 1999) es diseñador gráfico y creador de contenido en su cuenta petit.sweet. Su bio dice así: Diseñador gráfico analiza logos por la calle.

«Creo que, en este sector, la colaboración aporta mucho más que la competencia. La unión, en este caso, sí hace la fuerza.»

MARIO ORTEGA

DISEÑADOR GRÁFICO Y CREADOR DE CONTENIDO

Mario Ortega (Valladolid, 1999) es diseñador gráfico y creador de contenido en su cuenta petit.sweet_ Su bio dice así: Diseñador gráfico analiza logos por la calle.

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del diseño? ¿Qué te llevó a estudiar Diseño Gráfico?

En realidad, llegué al diseño gráfico por el fracaso escolar. Repetí primero y segundo de la ESO y, cuando repetí segundo, mis padres decidieron llevarme a un internado. Mucha gente piensa que un internado es como una cárcel, pero para mí fue todo lo contrario: allí viví algunos de los años más felices de mi vida. Hice un grupo de amigos increíble y, al final, era como estar en un campamento de verano, pero en invierno.

Conseguí sacarme la ESO y después empecé Bachillerato. Aguanté apenas dos meses. Era un camino marcado por la presión familiar y por esa idea de «era lo que tocaba hacer». Pero, sinceramente, ¿para qué iba a estudiar un Bachillerato si después iba a hacer una carrera que no me interesaba?

Durante esos dos meses saqué notas muy malas. Me estaba esforzando, estaba «estudiando», entre comillas, porque eso de memorizar y vomitar la información en un examen nunca me ha parecido estudiar de verdad. Pasé varios días bastante deprimido y un día, estando en el internado, decidí dejar el Bachillerato. Pensé que no tenía sentido seguir haciendo algo que no me hacía feliz.

Fue entonces cuando empecé a guiarme mucho por la intuición. Me preguntaba constantemente: «¿Estoy siendo feliz o no? ¿Qué es lo que está fallando?».

En ese momento, mi madre me dijo: «Oye, ¿y si pruebas con diseño gráfico?». Me habló de la Escuela de Diseño ESI de Valladolid y terminé entrando allí en 2018, aproximadamente dos meses después de que hubiera empezado el curso. Es verdad que alguna asignatura tuve que recuperarla más adelante, pero la razón principal por la que estudié diseño fue, precisamente, aquel fracaso escolar.

Y, sinceramente, doy gracias de que todo ocurriera así. Mi madre supo ver que yo era una persona creativa y que podía encajar en ese mundo. Le agradezco mucho el ojo que tuvo, y también me agradezco a mí mismo haber dado el paso.

¿Cómo diste el salto al mundo de las redes sociales y la creación de contenido?

Llevo creando contenido desde los 12 años. Empecé subiendo gameplays de los videojuegos a los que jugaba y, en 2017, descubrí Rocket League, un videojuego que mezcla coches y fútbol. Mi canal de YouTube estaba dedicado exclusivamente a ese contenido.

He probado prácticamente de todo: vlogs, gameplays y otros formatos. Nunca he dejado de subir contenido. De hecho, no hay ni un solo año desde que abrí el canal en el que lo haya dejado en blanco.

A veces la gente piensa que el éxito en redes llega de la noche a la mañana, pero en mi caso ha sido todo lo contrario. Incluso hoy siento que todavía tengo muy pocos seguidores para todos los años que llevo haciendo esto. Supongo que por eso hablar delante de una cámara me sale tan natural.

En 2020 decidí dejar el canal. Las visitas empezaron a caer, estaba muy quemado de los videojuegos y, siendo sincero, no supe reinventarme.

Después empecé a trabajar con Félix, mi socio, nos dedicábamos a crear contenido para nuestros propios perfiles y para nuestros primeros clientes. 

Todo cambió en 2024. Un día íbamos caminando por la calle y le comenté a Félix que un cartel estaba bastante mal diseñado. Me dijo: «Espera, que te voy a grabar y lo subes». Lo hizo y aquel vídeo alcanzó 2,3 millones de visualizaciones en TikTok. Fue una auténtica barbaridad.

A partir de ahí empecé a publicar más vídeos de ese estilo. A la gente le gustaron, el contenido empezó a crecer y, desde entonces, no he parado.

Conocemos tu perfil dentro del sector, posees un altavoz que llega a muchas personas ¿Sientes que tienes una responsabilidad?

Sí, en cierto modo sí, aunque no vivo con esa presión. Lo que intento es no decir tonterías. Antes quizá me cortaba menos, pero nunca he sentido que tenga que medir cada palabra.

Al final, soy una persona libre. Tengo mi propia agencia precisamente para poder hacer lo que quiero y no depender ni de instituciones, ni de jefes, ni de la opinión de quienes creen que saben cómo debería hacer las cosas.

Si siento alguna responsabilidad, es con el diseño gráfico. Mi objetivo es que esta profesión esté más valorada.

Me gustaría que los diseñadores aprendieran a valorar su trabajo, a vender mejor sus servicios y a entender que hacer las cosas bien tiene un precio.

En nuestra agencia intentamos demostrarlo cada día. No somos baratos, pero tampoco queremos serlo. Creemos que hacemos bien las cosas y que un trabajo de calidad debe pagarse como corresponde. Si conseguimos que más gente entienda eso, siento que ya estamos aportando algo positivo al sector.

¿Cómo surgió Mente Menta Studio?

Mente Menta Studio nació cuando yo estaba terminando de estudiar Diseño Gráfico. De hecho, estaba haciendo el Trabajo de Fin de Grado. En ese momento, mi socio, Félix, estaba a punto de dejar su trabajo en una inmobiliaria. Antes había pasado por muchos empleos bastante distintos entre sí. Toda esa experiencia le dio una visión muy amplia del mundo laboral.

Al principio ni siquiera hablamos de montar un estudio. Félix me propuso colaborar en algunos proyectos puntuales y empezamos a trabajar juntos. La conexión fue tan buena y el trabajo funcionó tan bien que, pasado algo más de un año, me dijo: «Me gustaría que formaras parte de la empresa y fueras mi socio». No tuve que pensarlo mucho y acepté.

Hoy llevamos 4 años con Mentementa Studio y ya vamos a por el 5º. Hemos crecido de una forma muy progresiva, pero sin parar. Cada año supone un salto importante, tanto en facturación como en gestión y en equipo. Estamos aprendiendo muchísimo de personas muy buenas y seguimos teniendo las mismas ganas y el mismo hambre que al principio.

Al final, la historia es la de dos chavales de Valladolid: uno terminando sus estudios y otro cansado de una vida laboral más convencional, que decidieron apostar por un proyecto que daba bastante vértigo. No sabíamos si iba a salir bien y, de hecho, mucha gente dudaba de nosotros. Incluso mis padres lo hacían. Fue cuando empezaron a ver que el proyecto funcionaba y que generaba ingresos cuando llegaron la tranquilidad y la confianza.

Siempre digo que el dinero no da la felicidad, pero sí aporta algo muy importante: tranquilidad.

De agencia a agencia. Qué crees que es más beneficioso dentro de nuestro sector: ¿una gran rivalidad (que provoca una mayor exigencia) o la colaboración entre profesionales (aunando fuerzas conseguimos grandes proyectos)?

Sinceramente, nunca he entendido la rivalidad entre agencias. Creo que, muchas veces, responde más a una cuestión de ego por parte de quienes las dirigen que a una necesidad real. Al final, cada agencia tiene su forma de trabajar, sus especialidades y su manera de hacer las cosas.

Si a mí me llega un proyecto que no puedo asumir y conozco a una agencia que encaja mejor, se lo voy a recomendar. Y espero que ellos hagan lo mismo conmigo. Creo que, en este sector, la colaboración aporta mucho más que la competencia. La unión, en este caso, sí hace la fuerza.

Además, si una agencia vive con miedo a que otra le quite los clientes, probablemente el problema no sea la competencia, sino que todavía tiene margen para mejorar su propuesta de valor. Cuando confías en el trabajo que haces, dejas de ver al resto como una amenaza.

Nosotros tenemos muy buena relación con otras agencias y profesionales del sector. Compartimos experiencias, nos damos consejos y aprendemos unos de otros. Hay conversaciones que solo puedes tener con alguien que vive los mismos retos que tú, y sería absurdo guardarse ese conocimiento por miedo.

Creo que las nuevas generaciones entendemos mejor esa forma de trabajar. En lugar de ver a la competencia como un enemigo, la vemos como alguien que también puede ayudarte a crecer y con quien, incluso, puedes colaborar en determinados proyectos. 

Cómo profesional joven, ¿Cómo ves el futuro del sector publicitario? ¿Crees que la IA nos quitará el trabajo?

No. De hecho, creo que quien piensa que la IA le va a quitar el trabajo está enfocando mal el problema. En lugar de quejarse, debería dedicar ese tiempo a aprender y a entender cómo aprovechar esta herramienta.

La inteligencia artificial es increíble y ya forma parte del día a día de muchos de los estudios de diseño más importantes. La diferencia es que no la utilizan para sustituir el criterio creativo, sino para potenciarlo.

El diseño gráfico va a seguir necesitando el ojo de un diseñador. La IA, por sí sola, no hace buen diseño. Si pones la misma herramienta en manos de alguien sin criterio, el resultado será mediocre. En cambio, si la utiliza un diseñador con experiencia, puede convertirse en una aliada enorme para generar mejores ideas, explorar más conceptos, agilizar procesos y hacer que todo el equipo sea mucho más productivo.

Yo la veo como una herramienta, no como una amenaza. Igual que en su momento lo fueron Photoshop o cualquier otra tecnología que transformó la profesión.

Por eso creo que ya no se trata de decidir si te subes o no al tren de la IA. Ese tren ya ha salido. Quien no aprenda a utilizarla corre el riesgo de quedarse atrás y de volverse obsoleto dentro del sector creativo.

Canción favorita para empezar el día y película que recomendarías para ver esta noche.

Spider-man: Into the Spider-verse, es mi peli de animación favorita por la increíble estética que tiene.

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